Si lo que buscan es un lugar con encanto, no muy lejos de Onda, con buenas comunicaciones y con rincones mágicos en los que poder disfrutar de la naturaleza y la tranquilidad de una pequeña localidad de interior, no duden en acercarse a uno de los puntos más turísticos de la comarca castellonense del Alto Palancia. Navajas es, sin duda, el lugar ideal en el que disfrutar de unos días, unas horas, o de una residencia en el más completo descanso, y por si fuera poco, rodeados de un entorno natural incomparable.
La entrada a la localidad por la calle Valencia está franqueada a ambos lados por magníficas casonas del siglo XIX que forman la zona residencial, aunque el centro neurálgico es la plaza del Olmo. Tal y como su nombre indica, en medio de ella se alza un grandioso y centenario olmo que data de 1636 y que se ha convertido en el símbolo de Navajas. Allí mismo se encuentra también el antiguo edificio del ayuntamiento, hoy en día en proceso de rehabilitación para albergar un museo de un escultor local, ya que el ayuntamiento ocupa ahora una de esas casonas del siglo XIX. Muy cerca podemos visitar la iglesia de la Inmaculada Concepción, la cual posee un hermoso camerín dedicado a la Vírgen de la Luz.
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Olmo centenario
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A tan sólo dos kilómetros de la población podemos visitar el pantano del Regajo y también en las afueras, la torre circular que se encuentra en la zona de Altamira y que representa un importante vestigio del pasado árabe de Navajas. Además, el término está plagado de decenas de fuentes de fresca y limpia agua, entre las que destacan la del Baño, la de San Rafael, la de los 13 caños, o el manantial de la Esperanza que abastece a la población. También podemos ver la enigmática Cueva del Reloj, ubicada en el monte Rascaña, y que debe su nombre a la puntiaguda piedra que encontramos en su entrada y cuya proyección, gracias a los rayos del sol, antaño servía a los agricultores para saber qué hora era.
Lugar de leyenda
Pero de entre todo, lo más destacado de esta población, es sin duda, el conocido paraje del Salto de la Novia, del cual hay que conocer obligatoriamente su leyenda. Ésta recuerda la época en que, como era tradición, una futura esposa fue a saltar por el tramo de río más estrecho, salto que servía como una especie de señal de lo que iba a depararle su inminente matrimonio, con tan mala fortuna que la novia cayó al río y fue arrastrada por las aguas. Al ver el hecho, su novio se tiró a salvarla y ambos perecieron bajo las aguas.
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Casas solariegas
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Hoy en día esta trágica leyenda se manifiesta en forma de una hermosa cascada que mide unos 60 m de altura y que vierte sus aguas en un paradisíaco rincón del río, cercano a la también bellísima cascada del tío Juan, sobre la que se encuentra el mirador del Paraíso.
Los bellos parajes y la tranquilidad que mana de sus calles y gentes, así como su cercana localización de Valencia y Castellón, hacen de este término el lugar ideal para vivir todo el año. Todo esto, además de sus buenas comunicaciones, le ha otorgado el apelativo de “Navajas, jardín del Palancia”, apelativo que a bien seguro quedará grabado en la memoria de todo aquel visitante que quiera disfrutar de sus innegables encantos.
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Casas solariegas
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