MORELLA: 52 SEXENNI

Visitar Morella es un placer en cualquier época del año, pero si esta visita la hacemos coincidir con las celebraciones que cada seis años, desde hace más de trescientos tienen lugar en la misma, podremos gozar de la visita doblemente.


Las fiestas sexenales de Morella tiene su origen en el voto que la población hizo a su patrona, la Virgen de la Vallibana, por la intercesión de esta para librarse de un epidemia de peste que se cebo en la población. Justamente este alo se celebra el 52 Sexenni, experiencia que solo se repite de cada seis años.

La primera imagen de Morella es sorprendente, ya que tras una curva de la carretera surje ante nosotros la gran mole a la que se encarama la ciudad, rodeada de murallas y bajo la protección del Castillo, situado en la parte más alta de esta mole.


Hoy, Morella todavía esta rodeada por más de kilómetro y medio de murallas, defendidas por 14 torres y a la que se accede solo por seis puertas: del rey, de la Nevera, de Sant Miquel, de Sant Mateu, dels Estudis, Ferrisa y del Forcall, para introducirse en sus calles que conforman un paisaje que nos transporta a los tiempos medievales.

Su calle principal, la calle Blasco de Alagón, porticada en gran parte es el corazón de la ciudad. Allí se celebran los domingos el tradicional mercado, en el que se pueden adquirir los productos típicos de la comarca tanto gastronómicos como textiles.

Aconsejamos un paseo pausado por la ciudad visitando sus monumentos:

- El Castillo
- El convento de San Francisco
, con un bello claustro gótico
- La iglesia Arciprestal de Santa María, contemplando detenidamente las puertas de los Apóstoles y de las Vírgenes y la escalera de caracol que da acceso al coro en el que está esculpido el Pórtico de la Gloria. Las vidrieras, el sonido del órgano y el Museo Histórico Eclesiático también son dignos de atención.


Si callejean, se encontrarán con edificios de los siglos XIV y XV: el ayuntamiento, la casa de la Cofradía de Labradores, la Casa del estudis y del Consell, la Casa Ciurana de Cuadres, la Casa de Rovira o la Casa del Marqués de Cruilles, y también la antigua iglesia de San Nicolás, convertida en sala de exposiciones y la Casa del Cardenal Ram, convertida en establecimiento hostelero.

En Morella también está presente desde la huella de los grandes dinosaurios, hasta la de San Vicente Ferrer, que aquí obro algunos de sus más famosos milagros.

No hay que desaprovechar la ocasión para degustar las especialidades gastronómicas hechas a base de los productos de esta comarca: cordero, cerdo con sus embutidos y jamones, quesos, carnes trufadas, ternasco a la morellana o gallina trufada, conejo con caracoles, perdiz en escabeche y los postres como los “flaons” rellenos de requesón y la cuajada.



EL SEXENNI

La fiesta tras el voto de cada seis años de trasladar la imagen de la Virgen de la Vallivana desde su santuario a 28 kilómetros de Morella. Este año, como sucede desde 1673, los morellanos acudirán al santuario para su traslado. La entrada en el recinto amurallado de la Virgen es uno de los momentos más emotivos.

Durante los siguientes días, en los que la Virgen permanece en la Iglesia Arciprestal, se van desarrollando las celebraciones que cada uno de los antiguos gremios ofrece en honor a la patrona. Son “els retaules” o procesiones que recorren las principales calles de Morella y en las que tienen lugar todas las ancestrales danzas que se transmiten de generación en generación.

La estructura de la fiesta se conserva inmutable a través de los siglos interpretando sus músicas con la dolçaina i el tabalet, sus indumentarias coloristas y sus pasos de baile. Por la tarde los gremios organizan conciertos y actividades para los niños y por la noche baile.

Calendario del sexenni  

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