InicioENTREVISTAS

La Feria del Libro celebra su 21ª edición, en esta ocasión, en la céntrica plaza del Plà, en la inmensa carpa situada en los aparcamientos de la plaza. Jesús Gonzalez es uno de los encargados de llevar a cabo, una vez más, la organziación del evento.


Comienza un año más la Feria del Libro, pero este año se situará en la carpa del Plà. ¿Cree que esta nueva ubicación será beneficiosa?

Esto es un experimento que hace tiempo que ya lo comentamos. Concretamente, cuando ya no pudimos hacerlo en la Caja Rural, se habló de instalar una carpa en la Plaza de España. En fin, en aquellos momentos, no se hizo, por circusntáncias, pero este año, se ha creído oportuno hacerlo así.
Yo, particularmente, creo que puede dar buen resultado, independientemente de las molestias que puede causar a los vecinos, pero creo que estas serán pocas.

Comenta usted en otros medios que la lectura en Onda no se ha disparado, pero sí apunta un repunte...

Es una opinión bastante personal, pero basada en una experiencia de años. Yo noto que la gente de Onda lee un poco más que hace dos años, por ejemplo. Me alegra muchísimo, esto. Yo vendo más libros que vendía antes, que no era mucho, ni lo es ahora... Pero me alegro.

¿Se puede echar la culpa a algún escritor o libro?

Sí. Habrán más factores, pero yo lo achaco a dos títulos concretamente, en dos ámbitos totalmente diferentes: el Código Da Vinci y Harry Potter. No haber leído uno de estos libros, en estos círculos, te aisla de cierta manera. Es casi obligado leerlos. Por ello, un porcentaje alto de los lectores de estos libros se ha interesado en otros títulos, aunque no todos los que quisieramos. Después está, en mi opinión, la pésima programación de la televisión, que hace que te apetece sentarte en el sofá con un libro antes de ver la tele.

Estos títulos, tan concretos, ¿no provocan la proliferación de otros semejantes?

Concretamente, en el Código Da Vinci, más que en el de Potter. Sí es verdad que hay una mayor presencia de literatura fantástica en los libros juveniles, pero en el caso de los adultos, sí que se ha provocado esto.
Hay una demanda y , para mi, un aprovechamiento de este tipo de mística y misterio, por parte de autores que no tienen demasiada capacidad... Aunque hay autores muy buenos, como Matilde Asensi, Javier Sierra, Julia Navarro... que valen la pena.

Estos autores están consiguiendo vender más que muchos autores americanos. Es una buena señal, ¿no?

Sí, sí, sí... Y además, hay autores que no tienen que ver con esto, y que destacan por su calidad. Como LA SOMBRA DEL VIENTO, un libro del que no se ha hecho mucha promoción, pero que está funcionando muy bien, por su calidad. Igual que LA CATEDRAL DEL MAR, que también es un gran libro.
Hay títulos que no se comentan mucho, pero que son muy aconsejables. De hecho, una de las funciones del librero es recomendar los libros, aconsejar al lector. Hay libros que he leído y que he recomendado a quien ha venido a comprar uno. Después me dicen si les ha gustado o no, y eso también es bueno.
Para mi, no es importante sólo la trama, sino la calidad. Si te entran ganas de leer página tras página, no sé si será la calidad más o menos buena, pero si han tenido la virtud de hacerte pasar la página y continuar, es que vale la pena.

Gracias a internet han aumentado las publicaciones, en este caso electrónicas, que incluyen reseñas y críticas de libros. ¿Le parece positivo que se hable tanto del libro y que una persona no especializada comente cosas sobre los libros?

Mi opinión sobre los críticos no es muy buena. La crítica que funciona siempre suele ser la negativa, nunca la positiva. Yo creo que es una manera de ganarse la vida, y no les hago mucho caso. En cuanto a internet, estoy comenzando a moverme ahora por ese mundo, pero creo que puede ser ambas cosas, positivo y negativo, porque te permite hundir o levantar a quien quieras. Es peligroso y delicado.

Internet es también una herramienta para publicar a los escritores noveles...

Sí, y eso es muy positivo. Igual que otras iniciativas que surgen a través de la red, como el tema de liberar libros. Es una iniciativa muy interesante, ya que permite acceder a libros facilmente. Estamos trabajando para mover esto en Onda. Una de las ideas de uno de los que estamos moviéndolo es que cada persona que lea un libro y lo libere, deje una nota con su opinión, una pequeña crítica personal de lo que le ha parecido. Así, el que lo encuentre, puede hacerse una idea de lo que va a encontrar. Escuché a Antonio Gala, el otro día en la Feria del Libro de Madrid que dos personas que leen el mismo libro tienen mucho que ver entre sí. Es una apreciación curiosa.

¿Es rentable la feria del libro en Onda? No sólo a nivel económico, sino también a nivel cultural..

A nivel económico, como simple transacción comercial, no es rentable. Es decir, no hay pérdidas, pero si sumas el tiempo, la cantidad de dinero en libros expuesta, el beneficio que q ueda, no es rentable. En cuanto a la otra rentabilidad, creo que es rentabilísimo.
De hecho, la Feria del Libro se ha convertido en un punto de encuentro muy importante, donde la gente sí compra libros. En Onda se compran muchos libros, en comparación de otras ferias en otras poblaciones, a las que acudo.
Y sobre todo, me gusta el ambiente que se genera en ella. El ir por las tardes, las mujeres con los carritos, se encuentran alli y charlan, los medios de comunicación, aficionados... Es bonito. Luego, puede ser que se lea más o menos, pero la Feria en si creo que es un acierto que ha ido forjándose poco a poco.
El otro día me preguntaron que edición era, y cuando comenté que era la 21, se sorprendieron porque somos la segunda feria más antigua de la provincia, por detrás de la de Castellón.
Además, trabajamos mucho con los colegios, los niños vienen y es importante que estén entre libros y los toquen y conozcan.
Invito a los ondenses que se pasen por la Feria, que estará en la carpa del Plà, que además tiene aire acondicionado, y que encontrarán lo que buscan, seguro.


Versión imprimible

Darío Piera
Conductores de "En la Onda"
Mapa webQuiénes somosContactoPrivacidad