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EL HOMBRE DE LOS MIL ESCRITOS

Por Victor Alós

El nombre de Joss Whedon es hoy sinónimo de éxito en televisión, pero también lo fue hace más años. Incluso cuando muchos de nosotros no habíamos nacido, y la televisión comenzaba a dejar de ser un fenómeno para convertirse, más rápido de lo que le gustaría a muchos, en un objeto cotidiano y de uso común en las casas de los americanos.

Este apellido, Whedon, está ligado a la televisión americana, siempre en la sombra, siempre en bambalinas, desde la década de los cincuenta.

No, no se trata de que Joss tenga los asombrosos poderes de los vampiros de sus series, ni siquiera que se retire cada noche a dormir a una habitación refrigerada y que sólo le despierten cuando los ejecutivos se quedan sin buenas ideas para crear nuevas series.

Su abuelo ya participó, como guionista, en las series que comenzaban a apartar a los seriales de la radio en aquellos lejanos años. Series como "The Donna Reed Show" (1958) y "Leave It to Beaver" (1957), llevaban la firma de John Whedon.

JOSS WHEDON -

Unos años más tarde, cuando la edad se lo permitió, su padre, Tom, también se adentró en el emocionante mundo de la televisión para dar forma a las noches de "The Dick Cavett Show" (1969), "Alice" (1976) y "Benson" (1979).

Joss comenzó sus estudios en Nueva York, pero el destino le llevó hasta el Winchester College, en el Reino Unido, donde continuó su formación académica y comenzó a conocer otras formas de entender la vida. Su periplo europeo terminó con su graduación, momento en el que regresó a los Estados Unidos, para proseguir con su carrera universitaria.

La sangre tiró del joven Whedon, que comenzó a relacionarse con el mundo de la televisión. Tras unas pruebas, se unió al equipo de guionistas de la popular serie "Roseanne", que hemos tenido ocasión de disfrutar en nuestro país.

Pero la televisión se quedaba corta para la fértil imaginación de Joss. El mundo del cine buscaba nuevos talentos, como siempre hace, y el talento de Whedon no podía escapar a la atracción del séptimo arte.

Buffy -

Durante la primera mitad de la década de los noventa, son varios los guiones que caen en sus manos, con la responsabilidad de tener que repasarlos, reescribir parte de ellos y aportar nuevas escenas y diálogos. Un trabajo en la sombra que no aparece nunca en los títulos de crédito, y por los que los verdaderos autores pasan desapercibidos, con la gloria eclipsada por los escritores "oficiales".

Títulos tan populares como "Speed" (1994) o "Twister" (1996) reciben la ayuda del escritor para mejorar su argumento y potenciar su éxito. En esa época participa también en el guión de una de las grandes producciones de la última década del siglo pasado: la tremendamente fantástica "Toy Story", la película de la factoría Disney gracias a la cual descubrimos a esa fábrica de convertir sueños en realidad que es PIXAR.

También participó en la adaptación cinematográfica de la que hoy es su "familia" comiquera. El guión de la primera parte de X-Men fue revisado por el guionista televisivo, aunque sus aportaciones quedaron en saco roto, ya que sólo una pequeñísima parte de sus ideas fueron llevadas finalmente a la gran pantalla.

Pero si por alguna cosa es conocido el señor Whedon, es por su cazavampiros particular.

Buffy, una traslación a la pantalla de la televisión de una de las integrantes del grupo mutante, se convirtió en un éxito rápidamente.
Kitty Pryde, Gatasombra, Ariel... "o el estúpido nombre que uses ahora", como le dice la Reina Blanca en su primera aportación a la mitología de los hombres X, fue el espejo donde debe mirarse la intrépida aventurera matavampiros.

Buffy nació antes que la serie se hiciera popular, en el año en que nosotros andábamos de celebración en celebración, aquel mítico 1992, con la forma de una película que pasó con más pena que gloria por la vida de los que hoy disfrutamos con la serie.

Su planteamiento fue suavizado, los personajes no tenían la fuerza que hoy aportan los actores que los interpretan, y Buffy, pues, no era Buffy... Como elemento destacable de esta primera aparición televisiva de la intrépida aventurera, hay que nombrar al siempre inquietante Donald Sutherland, cuyo personaje, un veterano cazavampiros, entrenaba a Kristy Swanson en la labor de limpiar el mundo de las tenebrosas criaturas.

Tras el inexistente éxito de la película, Buffy reposó el sueño de los vencidos, mientras Joss luchaba por encontrar un hueco donde la idea pudiera ser encontrada. Joss presentó la idea de una serie de televisión con sus conceptos a varios estudios.

Con los datos del "éxito" de la película, la cara que ponían los productores te la puedes imaginar.

Aún así, consiguió que la Warner le escuchara. Argumentó que su proyecto era bueno, que simplemente, se había desarrollado de una manera equivocada.

No se puede decir que convenciera del todo a los ejecutivos, pero con la idea de posicionarse en el mercado juvenil, decidieron apostar por una temporada de trece episodios.

Después de tres años, se estrenaba la primera temporada de Buffy, la Cazavampiros, en la cadena WB. Sorprendentemente, la emisión de los primeros episodios fue un gran éxito de crítica y público. Los aficionados, cada vez más, pasaban de boca a oído la existencia de la serie, y las temporadas se renovaban, año tras año, evolucionando con sus personajes.

Pero Joss no se contentó con continuar con su obra magna.

De su tremenda imaginación, comenzaron a aflorar nuevas historias, nuevos mundos, algunos no tan apartados del Sunnydale de Buffy...

Del programa original, comenzó a destacar un personaje, Angel, un oscuro vampiro que uniría fuerzas y algo más, con la propia cazavampiros. El siguiente paso fue claro: prepara el debut en solitario del oscuro aventurero, con su propia serie, un spin-off llamado, como no, ANGEL.

Paralelamente al éxito que obtenía con cada nuevo episodio de ambas series, Whedon alargó la mano hacia otros medios donde sus personajes pudieran tener relevancia, y así, comienza la colección que narra las aventuras del grupo televisivo en el cómic.

Además del título original, Whedon ha creado una nueva Cazavampiros, Melaka Fray, en un futuro lejano, que recoge la antorcha de Buffy y continúa su labor 200 años más tarde.

Firefly es el título del otro proyecto televisivo de Joss Whedon, una serie de ciencia-ficción que fue cancelada después de 15 episodios.

Otra vez, el buen hacer del escritor y creador ha servido para que el concepto, fallido en un principio, sea retomado, esta vez con el camino inverso de Buffy, es decir, Firefly se ha convertido en Serenity, la película que ha sido estrenada este octubre en Estados Unidos.

El cómic y el cine son algo muy cercano para este escritor, creador y director, ya que su próximo proyecto en la pantalla grande llevará a la Amazona de DC a la imagen real, con rumores (en el momento en que escribo esto), de que alguna de las actrices de Buffy puede llevar la diadema de Diana.

Durante años, Joss Whedon ha sido el creador de mundos que han conseguido transportarnos a un mundo mágico, fantástico, tanto en la pantalla de nuestro televisor, como en las páginas de los cómics y en las novelas que narran las aventuras de sus personajes.

En el futuro, seguro que nos aportará más magia, más fantasía y más emoción, con sus personajes de siempre, o con nuevas ideas que surgirán de su inquieta mente.

Estaremos ahí para disfrutarlas.


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