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Texto y fotos: ALEJANDRA MARINER

El pasado: Un poco de historia

Corría el año 1978 cuando a un grupo de aficionados al tenis se les ocurrió la idea de crear un lugar fijo en el que poder practicar este deporte, a falta de instalaciones públicas. El principal precursor de esta iniciativa fue Vicente Pérez Grau, quien, según él mismo cuenta, fue convenciendo a conocidos que podían estar interesados en materializar un emplazamiento en el que poder jugar a tenis, nadar y disfrutar de distintas formas de ocio.

«Por aquel entonces se presentó la oportunidad de comprar un terreno de cinco o seis hanegadas en la partida Benabar por cien mil pesetas que puse de mi propio bolsillo. Después, toda la construcción (vestuarios, restaurante, tres pistas de tenis, frontón y piscina) nos costó algo menos de tres millones de las antiguas pesetas», una cifra que fue costeada entre los aproximadamente cien asociados de los primeros años.

Pérez Grau recuerda con nostalgia los inicios del Club y, en especial, las fiestas que se organizaban para celebrar Pascua. Asimismo, admite que le cayeron las lágrimas cuando vio por sí mismo la imagen demolida de aquellas primeras instalaciones que con tanta ilusión se alzaron.

Después de Vicente Pérez, a lo largo de los últimos 27 años también han sido presidentes del Club de Campo, por este orden, Joaquín Sorní, Pepe Fuentes, Salvador Tomás y José Sales.

En la actualidad, la entidad cuenta con 630 familias asociadas, cantidad que, según Sales, no disminuyó cuando las antiguas instalaciones cerraron sus puertas, hace ahora aproximadamente dos años, y la entidad fue salpicada por la polémica referente a su futura ubicación.

El presente: La mayoría decidirá

La directiva de la Asociación Cultural Club de Campo de Onda confía en poder tener en funcionamiento para este mismo verano la piscina y alguna de las instalaciones deportivas previstas en el nuevo proyecto. Así lo cree el presidente de esta entidad, José Sales, quien explica que están a la espera de que se apruebe en breve el proyecto de actividad, un trámite que está en fase de exposición pública y del que aún debe dar su visto bueno la Conselleria de Justicia y Administraciones Públicas.

Sin embargo, otra de las diligencias administrativas precisas para la autorización definitiva de las nuevas instalaciones, como es la declaración de interés comunitario, ya les ha sido otorgada. Con esta premisa, Sales espera poder disponer, al menos, de la piscina, para julio o agosto.

El máximo responsable del club también anuncia que en mayo convocarán una asamblea general para que sean los propios socios quienes decidan si aprobar o rechazar una derrama para alcanzar el presupuesto total del nuevo proyecto, cantidad que no ha querido precisar. «Entre la venta de los antiguos terrenos y las cuotas no tenemos suficiente para pagar la totalidad del proyecto, aún faltarán entre 900.000 y 1.200 euros, de forma que la mayoría de los accionistas será la que decidirá si invertir más y tenerlo todo, o conformarnos con las instalaciones que abarquen nuestra disponibilidad económica actual», aclara.

Cabe señalar que la cuota trimestral que pagan actualmente los asociados es de unos 36 euros, una cifra que también se incrementará en cuanto las nuevas instalaciones comiencen a funcionar a pleno rendimiento.

«Las acciones del Club de Campo van a revalorizarse de forma considerable en un breve espacio de tiempo. De hecho, ya hay personas interesadas en entrar ahora mismo porque saben que después será más difícil y más caro hacerlo», comenta José Sales. «Esa es otra de las cuestiones que plantearemos ante la asamblea general de mayo, para que sean los socios quienes decidan si prefieren admitir a gente nueva o no», añade.

El futuro: Las nuevas instalaciones

Después de diversas negociaciones, la asociación acordó comprar un terreno de 35 hanegadas –«más del doble que el anterior», según José Sales– ubicado en la partida La Murtera, en Onda.

El diseño de las nuevas instalaciones incluye una piscina grande y otra infantil, gimnasio, vestuarios, cuatro pistas de tenis y otras cuatro de pádel, uno o dos frontones, una zona de esparcimiento con paelleros, parque infantil, una zona cubierta para actividades, oficina-conserjería, vivienda del bedel, pista polideportiva y de fútbol 7, y restaurante.


El presidente del Club de Campo indica que «una vez obtengamos todos los papeles administrativos, la construcción de los distintos elementos será rápida, sobre todo en cuanto a las instalaciones deportivas se refiere porque las encargaremos a diferentes empresas y calculamos que estarán listas en dos o tres meses. Lo más costoso de hacer será el club social, que tiene 1.300 metros cuadrados y que aún tardará unos diez meses».Con todo, la directiva señala que el nuevo Club de Campo podría volver a abrir sus puertas con toda probabilidad, para celebrar la Pascua de 2007.



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